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Tema de consulta

Conflictos de pareja

No todo conflicto de pareja se trabaja de a dos. Qué ocurre cuando la misma discusión vuelve con otro contenido, qué se puede revisar desde un espacio individual y en qué casos corresponde otro dispositivo.

Raúl Olmedo Evans · Psicólogo clínico y psicoanalista · CPPCR 8270 · Actualizado el

La discusión que siempre vuelve

Las parejas que consultan rara vez lo hacen por una pelea. Consultan porque una misma discusión regresa con contenidos distintos: la casa, la plata, la familia política, el teléfono, el sexo, los horarios. Cambia el tema y no cambia la escena. Cada quien sabe de memoria lo que el otro va a decir, y aun así se llega al mismo final.

Cuando eso se instala, lo que se desgasta con el conflicto no necesariamente es el vínculo, por el contrario, en la lucha se observa la carga energética de la pasión, lo que se siente desgastar es la esperanza de que discutir sirva de algo, la repetición se figura como una condena. Cuando se abandona el diálogo aparecen las formas más difíciles de revertir: el silencio, la convivencia administrativa, la vida paralela. Muchas parejas no llegan a consultar peleando; llegan cuando ya no pelean.

Detrás de la repetición suele haber un reclamo que no encuentra cómo formularse. Uno pide presencia y lo dice como reproche por el desorden. El otro pide reconocimiento y lo dice como ironía. Lo que se discute nunca es lo que está en juego, y por eso resolver el tema concreto no alivia: a la semana vuelve con otro nombre, por lo general se trata de desplazamientos que permiten ignorar temas de base en el vínculo o repeticiones de cada uno que se instalan en el escenario amoroso para intentar resolverse.

Qué se puede trabajar desde un espacio individual

Lo que ofrezco espacio individual o terapia de pareja. La distinción importa y conviene tenerla clara antes de agendar, porque no sirve para lo mismo pero tenemos ambas modalidades.

En un espacio individual se trabaja tu posición en el vínculo: qué reclamás y cómo, qué tolerás y desde cuándo, qué te resulta imposible decir, qué se repite de una relación a otra. También se trabajan las decisiones que quedaron detenidas. Hay personas que llevan años en una separación que no ocurre, sosteniendo la convivencia por los hijos, por dinero, por no lastimar, por miedo a quedarse solas. Poner eso a hablar no empuja hacia ninguna salida en particular; permite que la decisión, sea cual sea, deje de tomarse por agotamiento.

Lo que un espacio individual no hace es arbitrar entre dos versiones ni negociar acuerdos de convivencia. Para eso está la terapia de pareja, que es otro dispositivo, con otro encuadre. Si en el transcurso del tratamiento aparece que eso es lo indicado, lo digo y te oriento para buscarlo.

Algunas cosas que suelen aparecer

Los celos, cuando ocupan el día y la revisión del teléfono se volvió un hábito, tienen menos que ver con lo que el otro hace que con algo propio que conviene mirar de cerca. La infidelidad, descubierta o confesada, abre un trabajo que se parece bastante a un duelo: no por la relación, que puede continuar, sino por la versión de esa relación que se creía tener. La distancia sexual sostenida casi nunca es un problema técnico, y mejora poco cuando se la trata como tal.

Y están los conflictos que no son de la pareja sino del entorno: la familia de origen que no suelta, un duelo que uno atraviesa y el otro no, un trabajo que se comió todo. En esos casos el vínculo es donde se manifiesta, no donde se origina.

Una aclaración necesaria

Si en tu relación hay golpes, amenazas, control del dinero, de las salidas o del teléfono, o miedo a las reacciones del otro, eso no es un conflicto de pareja: es violencia, y no se trabaja en un dispositivo de pareja, porque el encuadre de dos partes que negocian presupone una simetría que ahí no existe.

Eso sí se trabaja en un espacio individual, y lo primero es la seguridad. En Ayuda inmediata están el 911 y las líneas de atención disponibles en Costa Rica.

Formato

Para situaciones ubicadas en el tiempo —una crisis concreta, una decisión que tomar— el formato de quince sesiones puede alcanzar. Cuando lo que se revisa es un patrón de larga data en los vínculos, conviene un tratamiento sin fecha de cierre.

Cuándo conviene consultar

  • La misma discusión vuelve, con distintos contenidos y el mismo final.
  • Dejaron de pelear y también de hablar.
  • Venís postergando desde hace meses la decisión de seguir o separarte.
  • Reconocés un patrón que se repitió en tus relaciones anteriores.
  • Hubo una infidelidad y no logran salir de ahí, ni juntos ni separados.
  • Estás sosteniendo el vínculo por los hijos, por dinero o por culpa.

Si estás en una situación de riesgo

Si hay violencia en tu relación, o si sentís que no podés sostener lo que te está pasando, eso no espera a una cita. Entrá a Ayuda inmediata: ahí están el 911 y las líneas de atención disponibles en Costa Rica.