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Tema de consulta

Estrés laboral y burnout

El agotamiento laboral no se resuelve con vacaciones cuando ya cambió la relación con el trabajo. Qué es el burnout según la clasificación vigente, qué lo sostiene y qué se trabaja en un tratamiento.

Raúl Olmedo Evans · Psicólogo clínico y psicoanalista · CPPCR 8270 · Actualizado el

Cansancio no es lo mismo que burnout

Después de una semana intensa uno está cansado, duerme, y el lunes vuelve a funcionar. El burnout se reconoce porque eso dejó de ocurrir: el fin de semana ya no repone nada, las vacaciones dan una tregua que se evapora a los tres días de haber vuelto, y el domingo por la tarde empieza a doler.

La Organización Mundial de la Salud lo incorporó a su clasificación como un fenómeno ligado al trabajo, no como una enfermedad, y lo describe en tres movimientos que conviene distinguir porque no aparecen juntos. Primero el agotamiento, que es el que se nota. Después la distancia mental respecto del propio trabajo, o directamente el cinismo: tareas que antes importaban pasan a dar lo mismo, y las personas con las que se trabaja empiezan a resultar un trámite. Y por último la sensación de ineficacia, que suele ser la más silenciosa y la más corrosiva: uno trabaja más horas que nunca y siente que no hace bien nada.

Esa definición tiene una consecuencia práctica. Si el burnout se describe como un fenómeno ligado a las condiciones de trabajo, entonces no es enteramente un problema de tu resistencia personal, y ningún tratamiento que lo trate como falta de técnicas de manejo del estrés va a alcanzar. Algo de la pregunta existencial por el sentido del quehacer con su tiempo de vida ha puesto una pregunta al rojo vivo.

Por qué se sostiene

Las condiciones pesan: carga que excede lo posible, plazos que se fijan sin consultar a quien ejecuta, falta de control sobre cómo se hace el propio trabajo, esfuerzo que no encuentra ningún reconocimiento, ambigüedad sobre qué se espera de uno. Eso es del orden de la organización, y hay que nombrarlo con precisión antes de buscar causas más adentro.

Pero hay algo del lado de cada quien que explica por qué dos personas en el mismo puesto se rompen de manera distinta, y ese es el terreno donde una consulta puede hacer algo. Quien no puede decir que no. Quien pone en el rendimiento la prueba de que vale. Quien sostiene un equipo entero porque no tolera decepcionar. Quien trabaja de más para no quedarse solo con lo que aparece cuando el día se detiene. El trabajo, en esos casos, no solo cansa: también tapa.

La distancia mental y el cinismo suelen entenderse mal, como si fueran un defecto de carácter que apareció de golpe. Funcionan más bien como una defensa: cuando el desgaste no tiene salida, desinvestir lo que uno hace es lo que permite seguir yendo. Es eficaz a corto plazo y muy caro después, porque erosiona aquello que daba sentido al oficio.

Lo que también hay que mirar

El burnout convive con otras cosas y a veces las encubre. Un cuadro depresivo, un consumo que subió sin que nadie lo registre, un problema de sueño ya instalado, una situación de acoso laboral que no se está nombrando como lo que es. Y hay condiciones médicas —tiroides, anemia, apneas del sueño, entre otras— que producen un agotamiento parecido. Si el cansancio es sostenido y nunca se revisó, conviene una consulta médica en paralelo.

Qué se trabaja en el tratamiento

Al principio, lo concreto: qué es lo que realmente no se puede sostener, qué cambios son posibles en los próximos meses, qué decisiones se vienen postergando desde hace tiempo. Muchas personas llegan con una única salida en la cabeza —renunciar— y descubren que hay tres o cuatro más, algunas reversibles, que nunca se pusieron sobre la mesa porque el cansancio no deja pensar.

Después, la pregunta que suele sorprender: qué sostenés vos de este arreglo. No como reproche, sino porque la respuesta habitualmente incluye algo que no tiene que ver con el trabajo. Ahí aparece de qué te protege estar siempre ocupado, qué pasó la vez que dijiste que no, a quién le seguís demostrando algo. Es el trabajo que hace que el próximo empleo no reproduzca el mismo patrón, que es el riesgo real de quien renuncia sin haber revisado nada.

Para cuadros de agotamiento ubicados en el tiempo, con un antes y un después claros, el formato de quince sesiones suele alcanzar. Cuando el patrón se repite desde hace años o en varios trabajos seguidos, conviene un tratamiento sin fecha de cierre.

Cuándo conviene consultar

  • El descanso ya no repone: volvés de las vacaciones igual o peor.
  • Te descubriste indiferente o cínico con un trabajo que antes te importaba.
  • Estás rindiendo menos y eso confirma la idea de que no servís para esto.
  • Aparecieron síntomas físicos sostenidos: insomnio, contracturas, molestias digestivas.
  • Estás bebiendo más, o usando medicación para dormir sin indicación.
  • Pensás en renunciar todos los días, pero no lográs pensar qué vendría después.

Si estás en una situación de riesgo

Si sentís que no podés sostener lo que te está pasando, o aparecen ideas de no querer seguir, eso no espera a una cita. Entrá a Ayuda inmediata: ahí están el 911 y las líneas de atención disponibles en Costa Rica.