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Autoayuda pop y psicólogo influencer · Parte I
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Autoayuda pop y psicólogo influencer · Parte I

Marilyn Monroe. 1967 - Andy Warhol

El pop art hereda del dadaismo la elevación de objetos de consumo cotidiano a portadores de significado cultural y artístico, sin embargo, la vía opuesta es también de importancia, el objeto artístico puede ser replicado en moldes, la música convertida en ruido, el manjar en comida rápida.

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Escrito por

Raúl Olmedo

Psicología clínica

Cuando un nombre da forma

Un reel con «cinco señales de que tenés ansiedad de alto funcionamiento». Un carrusel sobre heridas de infancia. Un video que explica el apego evitativo en menos de un minuto. Un curso para reconciliarse con el niño interior. Un podcast sobre relaciones, límites y trauma. Un libro que promete cambiar la vida cambiando algunos pensamientos.

No son la misma cosa. Tampoco pertenecen necesariamente a la misma tradición psicológica y su calidad puede variar enormemente. Lo que permite reunir una parte de estas ofertas bajo la categoría de autoayuda pop no es tanto lo que sostienen como algunas operaciones que comparten: traducen vocabulario psicológico para audiencias amplias, favorecen formatos fácilmente reconocibles y circulables y, con frecuencia, conectan ese contenido con libros, cursos, suscripciones u otros productos.

Nada de eso es objetable por sí mismo. Las redes sociales pueden ampliar el acceso a información sobre salud mental, facilitar la expresión de experiencias personales y ofrecer espacios de apoyo y comunidad; al mismo tiempo, su arquitectura no necesariamente favorece el contenido matizado o bien documentado (Karasavva et al., 2025). Encontrar allí palabras y relatos compartidos puede tener un valor que no coincide necesariamente con su precisión como material diagnóstico.

El valor de encontrar una palabra

Un nombre prestado puede hacer algo importante.

Hay experiencias que durante mucho tiempo aparecen mezcladas: una forma de miedo, una repetición en los vínculos, una dificultad para concentrarse, algo que ocurre en el cuerpo sin que sea fácil contarlo. Encontrar una palabra que recorte ese conjunto puede producir alivio. Lo que parecía puramente privado adquiere una forma compartida y se vuelve comunicable.

Por eso sería pobre responder a toda identificación nacida en redes diciendo simplemente que se trata de «autodiagnóstico». A veces una persona encuentra allí el primer vocabulario que le permite organizar algo que venía padeciendo. Que la palabra venga de afuera no la vuelve inútil. Casi todas las palabras con las que contamos una vida vienen, en algún momento, de afuera.

La cuestión es qué ocurre después.

Un nombre puede funcionar como una hipótesis: «esto que me pasa se parece a lo que llaman así». A partir de ahí puede entrar en relación con una historia, encontrar diferencias, adquirir matices, modificarse o incluso ser abandonado. La experiencia cambia al ser nombrada, pero el nombre también tendría que poder cambiar al encontrarse con la experiencia.

Podríamos llamar a ese movimiento una edición. Entre aquello que todavía no tenía forma y la categoría disponible no hay que elegir cuál de los dos posee la verdad completa. El trabajo consiste en ver qué permite decir el nombre, qué deja afuera y qué tiene que modificarse para alojar una historia que nunca coincide del todo con una definición general.

Reconocer no es todavía comprender

Lacan distinguió tres modulaciones dentro del tiempo lógico: el instante de la mirada, el tiempo para comprender y el momento de concluir. No se trata de tres cantidades fijas de minutos, sino de posiciones lógicas diferentes dentro de un proceso (Lacan, 1945/1966).

Un contenido breve puede producir muy bien ese primer instante.

Una frase aparece en una pantalla y algo encaja: «esto se parece a lo que me ocurre». Ese reconocimiento puede tener valor. El problema empieza cuando el mismo contenido proporciona de inmediato la conclusión: esto tiene tal nombre, se debe a tal causa y requiere tal solución.

La pregunta y la respuesta llegan juntas.

Esta aplicación de los tiempos lógicos al contenido contemporáneo es una lectura nuestra. No sostenemos que Lacan haya descrito el funcionamiento de los medios breves ni que reconocer, comprender y concluir deban suceder lentamente. De hecho, el propio planteamiento admite que el tiempo para comprender puede condensarse considerablemente (Lacan, 1945/1966).

Lo que interesa acá es otra cosa: la posibilidad de que la pregunta cambie antes de recibir su respuesta.

Cuando una categoría se presenta ya acompañada por una explicación sobre el pasado, una identidad para el presente y un procedimiento para el futuro, el tiempo de comprensión puede quedar ocupado de antemano.

Lo que sabemos y lo que todavía no

Hasta aquí estamos describiendo una forma discursiva. Hay un punto, sin embargo, donde ciertas piezas de contenido hacen afirmaciones sobre diagnóstico y salud y corresponde examinarlas también en ese registro.

La investigación disponible todavía no permite un veredicto general sobre «la psicología en TikTok». Sí permite examinar preguntas más acotadas.

Yeung, Ng y Abi-Jaoude (2022) analizaron los 100 videos sobre TDAH más populares incluidos en su muestra: 52 fueron clasificados por evaluadores clínicos como engañosos, 27 como relatos de experiencia personal y 21 como útiles. El estudio examinó la calidad del contenido; su diseño transversal no permite concluir que ver esos videos produzca por sí mismo un diagnóstico equivocado.

Una investigación posterior, compuesta por dos estudios prerregistrados, encontró también una distancia importante entre la valoración profesional y la valoración de jóvenes usuarios. En el análisis realizado por Karasavva et al. (2025), dos psicólogos consideraron que el 48,7 % de las afirmaciones sobre síntomas evaluadas reflejaba de manera adecuada un síntoma de TDAH según el DSM-5; entre las restantes aparecían experiencias humanas comunes, fenómenos transdiagnósticos y características que podían corresponder mejor a otros cuadros. El mismo trabajo encontró asociaciones entre la frecuencia de consumo de contenido sobre TDAH y determinadas percepciones sobre el trastorno, pero su diseño no permite establecer la dirección causal de esas asociaciones (Karasavva et al., 2025).

La diferencia importa. Una experiencia puede ser valiosa como relato compartido y pobre como instrumento diagnóstico. Los propios autores señalan que algunos usuarios pueden obtener bienestar mediante la sensación de ser comprendidos, la reducción del estigma o el encuentro con una comunidad, aunque advierten que documentar empíricamente esos beneficios sigue siendo una tarea pendiente (Karasavva et al., 2025).

Cuando el nombre ya no admite corrección

Tal vez el criterio más útil no sea preguntar de dónde vino una categoría, sino qué ocurre cuando deja de encajar.

Si un nombre permite que aparezcan nuevas preguntas, acepta matices y puede finalmente abandonarse, sigue funcionando como instrumento. Si cada diferencia se convierte en una nueva confirmación —si dudar de la categoría demuestra que hay negación, si no mejorar confirma que falta trabajar más, si cualquier experiencia termina explicada por el mismo vocabulario—, el nombre deja de ser algo que ayuda a pensar y empieza a organizar todo lo que puede pensarse.

Ahí ya no tenemos solamente una palabra prestada.

Tenemos una conclusión que llegó demasiado pronto.

Ese cierre anticipado adquiere otra dimensión cuando la misma oferta que proporciona el nombre ofrece también el producto destinado a resolverlo. La segunda parte examina ese circuito: cómo una oferta puede producir su propia demanda, qué papel juega la imagen pública del profesional y por qué vender conocimiento psicológico no plantea el mismo problema ético que fabricar primero la necesidad de comprarlo.


Referencias

Karasavva, V., Miller, C., Groves, N., Montiel, A., Canu, W., & Mikami, A. (2025). A double-edged hashtag: Evaluation of #ADHD-related TikTok content and its associations with perceptions of ADHD. PLOS ONE, 20(3), e0319335. doi:10.1371/journal.pone.0319335

Lacan, J. (1966). Le temps logique et l’assertion de certitude anticipée. En Écrits (pp. 197–213). Éditions du Seuil. (Trabajo original publicado en 1945).

Yeung, A., Ng, E., & Abi-Jaoude, E. (2022). TikTok and attention-deficit/hyperactivity disorder: A cross-sectional study of social media content quality. The Canadian Journal of Psychiatry, 67(12), 899–906. doi:10.1177/07067437221082854

Notas de verificación

La aplicación de los tres tiempos lógicos al contenido breve está marcada expresamente como una lectura del proyecto. Lacan distingue el instante de la mirada, el tiempo para comprender y el momento de concluir; no formula una teoría sobre redes sociales.

Los porcentajes atribuidos a Yeung et al. (2022) y Karasavva et al. (2025) corresponden a resultados específicos de esos estudios y no se generalizan a todo contenido de salud mental en redes.

La relación entre frecuencia de consumo y determinadas percepciones en Karasavva et al. (2025) se presenta como asociación y no como causalidad.