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La salud mental no cabe en una sola disciplina II.
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La salud mental no cabe en una sola disciplina II.

El banquete de Platón. 1874 - Anselm Feuerbach

El saber nunca se construyó en soledad, esta escena se corresponde a lo descrito en el Banquete de Platón, texto canónico de la filosofía occidental, si bien se trata de una celebración, los más altos conceptos filosóficos de la época estaban en boca de los presentes con mayor importancia que los manjares de la mesa. El momento retratado refiere a la llegada de Alcibíades precisamente cuando se suscita el diálogo platónico celebre sobre el amor y el saber.

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Escrito por

Raúl Olmedo

Psicología clínica

Parte 2 · Cuando un caso necesita más de una mirada

Varias consultas simultáneas no forman necesariamente un equipo. Una persona puede recibir indicaciones de medicina, psiquiatría, psicología, nutrición y fisioterapia sin que ninguna de esas intervenciones conozca las demás. En lugar de ampliar la comprensión, la multiplicación puede dejarla a cargo de traducir términos, resolver contradicciones y reconstruir su historia en cada consultorio.

El trabajo interdisciplinario empieza cuando la información de una disciplina puede modificar las preguntas y las decisiones de otra.

Derivar es formular una pregunta

Una derivación responsable no consiste en enviar hacia otra profesión aquello que incomoda o excede el encuadre habitual.

Supone reconocer qué no puede responder el dispositivo actual. Puede tratarse de descartar un riesgo, estudiar un síntoma físico, revisar efectos de medicación, evaluar una alteración del sueño o comprender por qué una indicación razonable no está pudiendo sostenerse.

La derivación necesita una pregunta concreta. También necesita establecer qué continúa mientras se realiza la consulta y qué se hará con la información obtenida. Sin ese retorno, la derivación puede convertirse en una separación administrativa: cada profesional recibe una parte y nadie conserva la continuidad.

Reconocer un límite no vuelve menos competente a una disciplina. La competencia incluye saber qué no se está en condiciones de afirmar.

De la multiplicidad al trabajo interdisciplinario

Conviene distinguir tres situaciones.

En la primera intervienen varios profesionales, pero trabajan de manera paralela. Pueden conocer la existencia de los otros sin que eso modifique su práctica.

En la segunda existe coordinación. Circula información pertinente, se delimitan responsabilidades y se intenta evitar indicaciones contradictorias.

En la tercera hay trabajo interdisciplinario: la perspectiva de un campo corrige, amplía o limita la de otro. Una evaluación médica modifica la hipótesis psicológica. Lo escuchado en psicoterapia permite comprender por qué una recomendación no se sostiene. Trabajo social encuentra una barrera material que estaba siendo leída como falta de voluntad. Enfermería registra cambios que no aparecen en una consulta aislada. Nutrición o ciencias del movimiento advierten que una indicación es incompatible con la vida cotidiana de la persona.

La continuidad asistencial cruza fronteras profesionales e institucionales. Incluye la disponibilidad de información, la coherencia de las decisiones a lo largo del tiempo y la existencia de una relación capaz de conservar el hilo del proceso (Haggerty et al., 2003).

La articulación vale cuando cambia decisiones, no solamente cuando produce reuniones, informes o expedientes compartidos.

Un equipo suficiente, no un equipo completo

No toda persona necesita un equipo amplio. En muchas situaciones una intervención bien indicada puede ser suficiente. En otras bastará una consulta puntual con otro profesional.

Un equipo suficiente es aquel que puede responder a las dimensiones relevantes del caso. Puede estar formado por dos profesionales que se comunican o requerir una estructura más extensa cuando existen enfermedades simultáneas, uso de varios tratamientos, riesgo, rehabilitación o condiciones familiares y sociales que inciden directamente en la atención.

La pregunta no es cuántas profesiones pueden sumarse. Es qué aspecto importante continúa sin ser evaluado, comprendido o atendido.

La evidencia disponible tampoco permite afirmar que cualquier equipo interdisciplinario produce mejores resultados. En adultos con depresión o ansiedad atendidos mediante modelos específicos de atención colaborativa, una revisión Cochrane encontró mejores resultados que con la atención usual; ese hallazgo respalda esos dispositivos y poblaciones, no una promesa general sobre toda combinación de profesionales (Archer et al., 2012).

La reserva importa: un equipo no funciona por reunir credenciales, sino por la calidad de su coordinación, la claridad de sus funciones, los recursos disponibles y su capacidad de revisar lo que hace.

Centralizar la continuidad

Un caso complejo necesita algún punto de coordinación. Centralizar no debería significar que una disciplina se declare propietaria de la situación y convierta a las demás en auxiliares.

Lo que necesita un centro es la continuidad: alguien debe saber cuáles intervenciones están activas, qué prioridades se acordaron, qué información puede compartirse, qué ocurrió con una derivación y cuándo corresponde revisar el plan.

La Organización Mundial de la Salud (2018) ubica la coordinación y la continuidad entre los componentes de una atención integrada y centrada en las personas. Ese marco busca reducir la fragmentación entre servicios y organizar la atención alrededor de necesidades y preferencias, no alrededor de la conveniencia de cada institución.

La persona atendida no puede quedar fuera de esa coordinación. En Costa Rica, la Ley N.º 8239 (2002) reconoce, entre otros derechos, recibir información clara, autorizar o rechazar procedimientos y mantener la confidencialidad de la historia clínica. Compartir información entre profesionales no es un beneficio automático: requiere pertinencia, consentimiento y límites definidos.

Un equipo serio también necesita un procedimiento para el desacuerdo. La psiquiatría puede considerar prioritaria una modificación farmacológica mientras la persona teme sus efectos. Psicología puede leer una dificultad como evitación y medicina encontrar una causa orgánica que altera esa hipótesis. Una recomendación nutricional puede ser clínicamente razonable e imposible de sostener por horarios, dinero o responsabilidades de cuidado.

El objetivo no es producir unanimidad. Es hacer visibles las diferencias y decidir sin obligar a quien consulta a resolverlas en soledad.

Saber qué hacer no es poder hacerlo

“Sabe todo lo que tiene que hacer, pero no lo hace” suele cerrar más de lo que explica.

Comprender una indicación no equivale a estar de acuerdo con ella. Estar de acuerdo no significa disponer de tiempo, dinero, energía o apoyo para llevarla a la práctica. Iniciarla tampoco garantiza poder tolerar sus efectos o sostenerla cuando el resultado tarda.

Un circuito puede reforzarse sin que exista un punto sencillo donde cortarlo. El bajo ánimo dificulta organizar comidas, dormir o moverse; el cansancio reduce la capacidad de actuar; la anticipación del fracaso eleva la ansiedad; evitar una tarea alivia algo de inmediato, pero confirma después la sensación de incapacidad, la frustración aumenta.

Ese circuito no descarta anemia, dolor, efectos farmacológicos, alteraciones del sueño ni condiciones laborales. Describe una dinámica posible, no una explicación total.

También puede ocurrir que mejorar tenga consecuencias. Dejar una posición de enfermo puede modificar un vínculo organizado alrededor del cuidado, devolver responsabilidades postergadas o enfrentar a la persona con una decisión que el padecimiento mantenía suspendida. Explorar esa dimensión no convierte el tratamiento en una lucha contra una supuesta resistencia irracional. Permite preguntar qué condiciones hacen posible el cambio y qué costo adquiere dentro de esa historia.

La función del equipo no es repetir la indicación con voces diferentes. Es comprender qué impide que una recomendación se vuelva practicable y revisar si continúa siendo adecuada.

Hacerse ver y ser escuchado

La búsqueda de atención también está atravesada por modelos familiares y culturales.

En ciertos hombres, los mandatos de autosuficiencia, control emocional y aguante pueden asociarse con menor disposición a buscar ayuda; Addis y Mahalik (2003) advierten, sin embargo, que no todos los hombres se relacionan igual con esas normas y que el contexto importa.

En Costa Rica, esa demora puede cruzarse con la idea de que los asuntos íntimos deben resolverse en la familia, con la vergüenza de consultar o con generaciones que valoraron haber soportado sin tratamiento. Pero consultar tarde también puede responder a costos, listas de espera, horarios incompatibles, temor a recibir un diagnóstico, depresión o experiencias previas de haber sido desestimado.

El problema opuesto aparece cuando alguien logra consultar y la institución decide demasiado pronto que exagera, simula o presenta “solo ansiedad”. La categoría puede cerrar la investigación: una vez atribuida una intención de engaño, cada gesto empieza a confirmar la etiqueta.

Eso no significa negar que existen presentaciones facticias o simulación. Significa que la impresión de un profesional aislado no debería reemplazar la reconstrucción clínica, la revisión de antecedentes y la consideración de explicaciones alternativas.

Un ansiolítico puede aliviar una crisis y ser pertinente. Utilizado como respuesta automática ante un síntoma que incomoda, puede convertirse en una forma de terminar la conversación sin haber respondido “¿qué sucede?”.

Un equipo capaz de corregirse

Una práctica interdisciplinaria seria no se reconoce por la cantidad de especialidades que exhibe. Se reconoce porque cada intervención puede explicar por qué está ahí, qué pregunta intenta responder y qué resultados obligarían a revisarla.

Necesita roles claros, consentimiento, circulación limitada de información y una responsabilidad definida sobre la continuidad. Debe poder suspender una intervención que ya no aporta, reconocer una hipótesis que no se sostuvo y registrar qué cambió después de un desacuerdo o un fracaso.

La Política Nacional de Salud Mental 2024–2034 de Costa Rica adopta un modelo de abordaje integral e incluye coordinación interinstitucional e intersectorial (Ministerio de Salud de Costa Rica, 2024). Su metodología de seguimiento reconoce que la implementación requiere responsabilidades definidas, evaluación y mecanismos de mejora continua (Ministerio de Salud de Costa Rica, 2025).

La interdisciplinariedad no elimina la incertidumbre. La distribuye de una manera más responsable.

La pregunta “¿qué me sucede?” no siempre necesita muchas respuestas, pero sí necesita que ninguna respuesta parcial se confunda con la totalidad. Cuando un caso requiere varias miradas, el valor del equipo está en construir una atención donde cada saber conozca su alcance, pueda ser corregido y no obligue a quien consulta a sostener por sí solo la continuidad de su historia.

Referencias

Addis, M. E., & Mahalik, J. R. (2003). Men, masculinity, and the contexts of help seeking. American Psychologist, 58(1), 5–14. https://doi.org/10.1037/0003-066X.58.1.5

Archer, J., Bower, P., Gilbody, S., Lovell, K., Richards, D., Gask, L., Dickens, C., & Coventry, P. (2012). Collaborative care for depression and anxiety problems. Cochrane Database of Systematic Reviews, (10), Article CD006525. https://doi.org/10.1002/14651858.CD006525.pub2

Haggerty, J. L., Reid, R. J., Freeman, G. K., Starfield, B. H., Adair, C. E., & McKendry, R. (2003). Continuity of care: A multidisciplinary review. BMJ, 327(7425), 1219–1221. https://doi.org/10.1136/bmj.327.7425.1219

Ley N.º 8239. Derechos y deberes de las personas usuarias de los servicios de salud públicos y privados. Diario Oficial La Gaceta, N.º 75, 19 de abril de 2002. https://pgrweb.go.cr/scij/Busqueda/Normativa/Normas/nrm_texto_completo.aspx?nValor1=1&nValor2=75606&param2=NRTC&strTipM=TC

Ministerio de Salud de Costa Rica. (2024). Política Nacional de Salud Mental 2024–2034 y su Plan de Acción 2025–2029. https://www.ministeriodesalud.go.cr/index.php/biblioteca-de-archivos-left/documentos-ministerio-de-salud/salud-mental-1/politica-salud-mental/8597-politica-nacional-salud-mental/file

Ministerio de Salud de Costa Rica. (2025). Seguimiento y evaluación del Plan de Acción de la Política Nacional de Salud Mental 2024–2034. https://www.ministeriodesalud.go.cr/index.php/biblioteca-de-archivos-left/documentos-ministerio-de-salud/salud-mental-1/seguimiento-politica-nacional-salud-mental/9838-metodologia-de-seguimiento-evaluacion-pnsm/file

World Health Organization. (2018). Continuity and coordination of care: A practice brief to support implementation of the WHO Framework on integrated people-centred health services. https://www.who.int/publications/i/item/9789241514033