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Tema de consulta

Ansiedad

La palabra ansiedad cubre hoy un abanico enorme de experiencias distintas. Acá separo lo que tiene estatuto clínico de lo que no, y explico cómo se trabaja en tratamiento.

Raúl Olmedo Evans · Psicólogo clínico y psicoanalista · CPPCR 8270 · Actualizado el

Qué se nombra cuando se dice ansiedad

Mucha gente llega a consulta diciendo que tiene ansiedad, o estrés. Cuando uno pregunta qué quiere decir con eso, aparecen cosas muy distintas entre sí: un cuerpo que no se detiene, una anticipación que arruina lo que todavía no pasó, el domingo a las nueve de la noche un desasosiego por volver a trabajar al día siguiente , una decisión que lleva meses sin tomarse, comer sin hambre, revisar el teléfono como quien se rasca.

La palabra "ansiedad" funciona como paraguas, tapa muchas cosas. Sirve para empezar a hablar, y eso ya es bastante: da un nombre disponible a algo que de otro modo no tendría ninguno. Pero es un nombre que no distingue, y en tratamiento lo primero que hacemos es distinguir.

Los tipos que circulan

En redes circulan muchos nombres de ansiedad, y no todos son lo mismo. Conviene separarlos en tres grupos, porque lo que se puede hacer con cada uno es distinto.

Algunos son categorías clínicas con criterios establecidos: el trastorno de ansiedad generalizada, la ansiedad social, las crisis de pánico, la ansiedad por separación. Están en las clasificaciones diagnósticas, se investigan y tienen tratamientos estudiados. Eso no los vuelve la última palabra sobre nadie, pero son categorías construidas con método.

Otros describen una experiencia real y reconocible sin tener estatuto clínico. La ansiedad de alto funcionamiento nombra algo que existe —alguien que rinde, cumple y por dentro no para— y no es un diagnóstico. La ansiedad anticipatoria describe bien un mecanismo. Que no sean categorías del manual no las vuelve falsas: las vuelve descripciones, que es otra cosa y a veces más útil.

Y hay un tercer grupo que es mercado. Las cinco señales de que tenés tal cosa, los tests de tres minutos, las etiquetas que se ofrecen como identidad para que uno se reconozca de inmediato y se quede. Ahí el nombre no abre una pregunta: la cierra. Ese es el criterio que uso para orientarme entre tantos nombres, y se lo propongo a quien consulta: un nombre sirve si después de tenerlo podés decir más de lo que decías antes. Si el nombre te dejó explicado, algo se perdió.

Por qué todo se llama ansiedad

Que una sola palabra haya quedado a cargo de nombrar casi todo el malestar contemporáneo no es un accidente del vocabulario. Tiene una historia, y la escribo con detalle en la serie La angustia y sus formas, en el blog de Salud Mental Costa Rica. Si lo que buscás es entender el término más que consultar, ese recorrido está en el hub de ansiedad del sitio.

Lo que me interesa decir acá, que es la página donde se decide si consultar, es más corto. La ansiedad nombra bien el costado medible del asunto: el cuerpo, la activación, la escala que puntúa. Nombra peor aquello a lo que ese costado responde. En la clínica psicoanalítica a eso lo llamamos angustia, y no es un sinónimo elegante: es el nombre de lo que aparece cuando algo importante queda sin poder decirse. El abanico de manifestaciones que hoy se agrupan bajo ansiedad remite, casi siempre, a ese punto.

Cómo se trabaja

No trabajo para suprimir la señal, sino para leerla. La pregunta no es cómo hacer que eso deje de aparecer, sino de qué está avisando y por qué ahora.

En la práctica eso significa ubicar cuándo empezó, ante qué aparece y ante qué no, qué decisión o qué pérdida está alrededor, y qué hace la persona con eso cuando ocurre. Es un trabajo de precisión: se pasa de «tengo ansiedad» a poder decir de qué, y ese pasaje suele traer alivio por sí mismo, antes de cualquier otra cosa.

No prometo que la ansiedad desaparezca, y desconfío de quien lo promete. Sí puedo decir que deje de ser una masa sin forma que ocupa todo el día.

Hay tratamientos que trabajan en otro registro y no compiten con este. La medicación, indicada y seguida por un psiquiatra, hace algo que un tratamiento de palabra no hace, y en algunos casos es lo que permite que el tratamiento de palabra sea posible. Si me parece que corresponde una evaluación psiquiátrica, lo propongo.

Si lo que te trae son crisis de pánico, hay una página aparte sobre eso: ataque de pánico. Y sobre cuántas sesiones puede durar un tratamiento, incluida la pregunta por la cobertura del seguro, escribí acá.

Cuándo conviene consultar

  • Estás organizando tu vida alrededor de evitar lo que te angustia.
  • Algo que antes hacías sin pensarlo se volvió difícil.
  • Probaste lo que se recomienda por todos lados y seguís igual.
  • Hay una decisión pendiente y la ansiedad aparece cada vez que te acercás a ella.
  • Querés entender qué te está pasando, no solo que se calme.

Sobre los tests y el autodiagnóstico

Ningún cuestionario diagnostica. Los que están bien construidos sirven para ordenar la consulta y para medir cambios en el tiempo, y ese uso es legítimo. Lo que no pueden hacer es decirte qué te pasa: eso se establece en consulta, con una persona profesional, y lleva más de tres minutos.

Si estás en una situación de riesgo

Si sentís que no podés sostener lo que te está pasando, eso no espera a una cita. Entrá a Ayuda inmediata: ahí están el 911 y las líneas de atención disponibles en Costa Rica.