
Capítulo 1. Del cuidado de sí al cuidado pastoral: el alma antes de la clínica
Antes de que la salud mental fuera un campo médico, otras tradiciones ya observaban las pasiones y orientaban una vida. No trataban el mismo objeto.
Historia, escuelas y discusiones sobre la salud mental, escritas por los profesionales del equipo. Ensayos largos, no consejos rápidos.

Antes de que la salud mental fuera un campo médico, otras tradiciones ya observaban las pasiones y orientaban una vida. No trataban el mismo objeto.

La psiquiatría no nació de un solo gesto. Surgió donde el encierro, el derecho y la medicina se cruzaron en instituciones que protegían mientras clasificaban.

El siglo XX no cambió el sujeto por el cerebro ni la palabra por la pastilla: superpuso interpretar, medicar y clasificar. Esa mezcla aún organiza la atención.

La OMS volvió la salud mental un lenguaje mundial sin fijar una definición única. Hace visible el sufrimiento y, a la vez, decide cómo contarlo y atenderlo.

Qué distingue a la psicoterapia de otras ofertas de bienestar que se le parecen, y cómo orientarse entre las escuelas sin quedar a merced del marketing.

Segunda entrega: el mapa de las escuelas, empezando por el psicoanálisis. De qué trata cada familia, qué sostiene y a qué discusiones responde.

Reseña sobre las escuelas de la familia del conductismo y sus características

Recorrido por las escuelas humanistas de la psicología y otros enfoques de menor difusión.

Un monje, un canto shipibo-konibo, un ejercicio estoico y un cuestionario clínico no nombran lo mismo: cada uno decide qué cuenta como problema.

La modernidad no descubrió el sufrimiento psíquico: lo reorganizó como objeto médico y político. Ganó formas de cuidado y perdió parte del vocabulario.

La psicología en redes presta palabras para lo que no las tenía. El problema empieza cuando el nombre ya no abre una pregunta, sino que cierra un diagnóstico.

El problema ético no está en cobrar por conocimiento psicológico, sino en necesitar que quien escucha se reconozca carente para volverse comprador.

Abordar el padecimiento sin reducirlo al organismo ni a la psicología. La buena práctica exige saber dónde termina la competencia de cada mirada.

La atención interdisciplinaria no es acumular profesionales: es articular saberes para que una disciplina pueda corregir las decisiones de otra.

En casi todas las tradiciones la salud no es un estado sino un ajuste entre fuerzas opuestas. La enfermedad no es su contrario, sino ese proceso inclinado.